En 2006, mi hermana gemela y yo regresamos a vivir a la casa de nuestra infancia, a petición de mi madre. Una semana después de nuestro regreso, ella falleció a causa de una enfermedad terminal.
Con cierto recelo y una sensación de derrota por haber dejado la casa que compartíamos, llegamos a un lugar al que, de alguna manera, ya no pertenecíamos. Mi madre ya no estaba y mi padre se había establecido en otro sitio.
A partir de entonces, mi hermana y yo comenzamos a experimentar nuevas emociones y comportamientos que llamaron mi atención. Nuestra convivencia se volvió cada vez más cercana: pasábamos más tiempo juntas, llegamos a vestirnos igual y nuestros objetos personales comenzaron a ser similares. En 2008, empecé a documentar nuestra convivencia, la casa de nuestra infancia y los viajes que compartíamos.
Para 2012, ambas comenzamos a vivir en casas distintas. De aquella época tan particular conservo el recuerdo y un registro fotográfico que hoy me permite volver a ese momento e intentar descubrir y comprender mi propia condición gemelar.
Fecha del proyecto: 2008–2011
Reconocimiento: Primer lugar en la VI Bienal de Artes Plásticas de Baja California, 2008.
Una igual a dos
















