Habitar el olvido

Curaduría: Eduardo Lozano Muriilo

Lugar: Planta Libre en Mexicali

  

Esta exposición presenta obra de Mónica Arreola, que se desprende del proyecto “Valle San Pedro”, donde retoma el abandono de la vivienda multifamiliar en nuestro país. Por medio de fotografía, gráfica, instalación, escultura y libro de artista, explora las posibilidades de construir una ficción que parte de una institucionalidad creada por la artista a través del uso del documento público como base y soporte para la materialización de piezas que muestran una aparente derrota de las políticas públicas de los programas de vivienda nacionales, específicamente en la periferia de la ciudad de Tijuana.

 

Arreola realiza un registro de estos espacios abandonados, documenta la modificación del paisaje, las dinámicas sociales de los habitantes y el estado en el que se encuentran estas ruinas contemporáneas, resultado del sistema económico presente. Composiciones abiertas, horizontes medios, cielos grises y ausencia de figura humana son algunas de las características de sus encuadres, en contraste con tomas de detalles que conviven en el entorno.

 

Como parte fundamental para la producción de piezas enmarcadas en la gráfica, Mónica retoma el documento como componente que produce historia, que testifica el transcurso de los trámites o hechos ocurridos de una operación administrativa. Al utilizar estas referencias, la artista deconstruye y rediseña un escudo tomando como referente al del municipio de Tijuana. El emblema dorado en recorte en vinil se hace presente como elemento gráfico para vincular más esta ficción, construyendo otra imagen institucional que se utilizará en distintas aplicaciones a lo largo del proyecto.

 

Siguiendo con la idea del documento, Arreola realiza una instalación con fotocopias del Periódico Oficial del Gobierno del Estado de la Baja California sobre muro, sostenida con cinta adhesiva transparente. La pieza poco a poco se desprende de la pared, aludiendo al fracaso y derrumbe del proyecto que supuso esta ciudad sustentable. Al mismo tiempo imprime secciones del periódico oficial y las interviene con foil dorado, plasmando plantas arquitectónicas a escala de dicho complejo habitacional, y también retoma vistas aéreas de Google Earth de la topografía del lugar a las afueras de la ciudad. Con esta acción se produce un contraste entre lo que se encuentra escrito sobre papel, las características y dimensiones de los espacios construidos.

 

La artista retoma un trabajo hecho anteriormente, relacionado con gráficas, en esta ocasión utiliza objetos tridimensionales para representar el número de viviendas abandonadas en Baja California, Mexicali y Tijuana. La gráfica de barras se erige con molduras hechas de poliestireno, que representan cada uno de los datos. Continuando con los mismos materiales, Mónica despliega una instalación escultórica con elementos más pequeños, que aluden a una traza de ciudad. En ambos casos los objetos tridimensionales revestidos de pigmento dorado representan una metáfora en relación con la ambición del proyecto, su costo-beneficio, su perdurabilidad y sustentabilidad.

 

Como proyecto que engloba toda la investigación elaborada por Arreola, se presenta un libro de artista donde recopila toda la información adquirida a lo largo de los años. A manera de expediente, y siguiendo las normas y estéticas de los documentos, la publicación se compone de un oficio dirigido hacia el coleccionista, sellos, firmas, fecha y número de oficio. Incluye aspectos legales, fragmentación de planos, imágenes publicitarias y las yuxtapone con fotografías y plantas arquitectónicas. El libro, como objeto artístico, se dispone en una mesa para consulta con herramientas que forman parte de su materialización.


Con esta exposición, Mónica brinda más pistas sobre su exploración, hace más visible su relación entre su labor como arquitecta y su trabajo como artista visual. Parte del documento público, elemento que inscribe las políticas y lineamientos de vivienda. Documenta la transformación del entorno, la modificación del paisaje, registra edificaciones asentadas como esculturas derruidas que yacen como vestigios de un proyecto fallido. Al habitar llegamos por medio del construir; olvidar nos permite vaciar la memoria, por esta razón, y quizá solo esa, habitar el olvido nos invita a construir nuevas formas de vivir.